Taller Muntadas: pretextos y contextos

[Text publicació: L’Hospitalet. Aprender del contexto, imaginar posibilidades. Arxiu Antoni Muntadas, Maig 2021]

La llegada del Arxiu Muntadas a l’Hospitalet ha sido un estímulo para situar en el eje del debate de la ciudad uno de los objetivos centrales del Districte Cultural: la permeabilidad de la prácticas artísticas hacia el territorio. El Districte Cultural no es sólo una plataforma de soporte a la producción artística, sino también un ente que trabaja para vehicular y garantizar la transferencia de la cultura contemporánea en y desde su entorno immediato. Siendo conscientes de las disfunciones estructurales de los distritos culturales en el mundo, ya íbamos prevenidos de que la implantación de proyectos de alto valor cultural sin el concurso del contexto local no sólo no tendría porvenir alguno, sino que fomentaría lo que precisamente se critica desde el sector. Entre otros aspectos, el fenómeno de la gentrificación, realidad a la que también se llega alimentando una burbuja que no es tan sólo económica y mediática, sino también cultural (sofisticación ensimismada sin una actitud empática hacia al contexto).

En el Districte Cultural nos hemos propuesto armar un proyecto, como diría el crítico canadiense Stephen Wright, a escala 1:1 (Toward a lexicon of usership, 2013). El primer ‘uno’ es la cultura que, por su triple condición de fragilidad (natural, necesaria y precaria), precisa de ser promovida e incentivada en su vertiente más libre, experimental y subversiva, si cabe, desde la cosa pública. Y el segundo ‘uno’, en la misma latitud, hace referencia al territorio: el contexto, las comunidades, la sociedad, que no sólo tiene que ser la principal receptora y beneficiaria del poder tranformador de la cultura, sino que es parte sustantiva de ella.

En palabras de Félix Guattari (Les trois écologies, 1989), se trata de impulsar una mirada ecosófica hacia la cultura. El nuevo mundo tiene que superar el antropocentrismo aniquilador desde una actitud ecológica, amplia y holística, que tenga cura, simultáneamente, de los tres ambientes fundamentales que nos nutren: el medio natural (la salud de nuestro hogar), el medio subjetivo (la psique en libertad, que precisa de estrategias de fomento de la subjetivación contrarias al universalismo homogeneizador que promueve el capitalismo) y el medio social (el territorio donde incidimos, sus gentes, el bien común).

Al hilo de estas y otras reflexiones sobre las relaciones entre arte y sociedad, nació hace dos años, con el Arxiu Muntadas, la iniciativa de crear un taller de arte y contexto en l’Hospitalet. Fue un proceso muy espontáneo, donde confluyeron, por nuestra parte, la necesidad de integrar un proyecto artístico de primer nivel en la trama social y cultural de la ciudad; y por parte del Arxiu, el interés de abrirse y conocer la ciudad como primer gesto de incursión en el territorio. Se trata, además, de una acción absolutamente connatural en la práctica artística de Muntadas. Allí donde intervienesiempre se activa un dispositivo plural de apertura al territorio a 360º, donde, a partir de un equilibrado equipo humano formado por profesionales y estudiantes, se generan las condiciones para liberar las diferentes capas (histórica, económica, cultural, social, política) que conforman un entorno y que son susceptibles de ser iluminadas o transformadas por la experiencia artística.

Una de las singularidades de los talleres impulsados por Muntadas es la sólida estructura conceptual y organizativa que los sustentan. En esta ocasión fue invitado un grupo heterogéneo de profesionales y artistas cuyas intervenciones abrieron a los y las participantes un amplio abanico informativo, conceptual y experiencial sobre el arte y el espacio público en la ciudad. Desde la mirada experta de técnicos de cultura y urbanismo del ayuntamiento (Xavier Aparicio de la Agència de Desenvolupament Urbà y Mireia Mascarell, responsable del Districte Cultural); a la aproximación más psico-sociológica del urbanismo, por parte del arquitecto local Raül Avilla-Royo; hasta diferentes prospectivas de intervención artística en el espacio urbano, con SiteSize y la curadora Rosa Pera. Todo ello precedido por una sesión del propio Muntadas sobre la metodología proyectual, en la que se reflexionó sobre un conjunto de preguntas esenciales para la estructuración de sus propuestas de intervención artística en el espacio urbano (Reflexiones sobre la metodología del proyecto, La Escocesa, 2019). Todas las charlas fueron completadas por recorridos en los barrios de alta densidad habitacional (Florida, Collblanc, Torrassa), así como en Bellvitge,el distrito económico y el cultural. Se generó, así, un marco rico y reglado sobre el espacio público en l’Hospitalet, que ha sido fuente de estímulo para la ideación de iniciativas artísticas empáticas en relación con la ciudad.

De los onces proyectos participantes, hemos identificado dos grandes líneas de trabajo, centradas en el fenómeno de la gentrificación, por un lado, y por otra parte en la identidad física y fronteriza de la ciudad. La gentrificación es sin duda el tema que insistentemente sale a colación cuando se nombra el proyecto del Districte Cultural; una preocupación compartida por todos los ponentes y participantes, motivada por la propagación de este fenómeno en los barrios culturales alrededor del mundo. En el curso de las sesiones teóricas, Mascarell nos habló de las distintas estrategias antigentrificadoras que se implementan en el Districte Cultural, como su emplazamiento en un barrio deshabitado, o la protección del patrimonio industrial. Avilla-Royo se centró en estrategias sociales, tales como los procesos participativos en nuevas iniciativas urbanísticas o el fomento del principio de zonificación (contrario al monocultivo urbanístico). SiteSize, por su parte, también ahondó en la posibilidad de trabajar en una línea antigentrificadora desde las prácticas artísticas psicogeográficas y comunitarias, allá donde enriquecer un imaginario identitario y emocional de lo local, degradado por la artificialidad de las campañas de promoción gubernamental de las ciudades.

Muchos de los proyectos presentados han guiado el objeto de sus respectivas propuestas hacia una mirada empática hacia el rol del creador frente a esta realidad. Nora Guicheney propone, a través de la práctica documental, una mirada íntima a partir de la experiencia cotidiana de la ciudad de artistas con registros y trayectorias dispares. Neus Martínez Farran basa su proyecto en una constatación tan simple como sorprendente: la ausencia de artistas nativos de l’Hospitalet entre los y las participantes del Districte Cultural. Frente a esta realidad propone acciones contundentes como el despliegue urbano de carteles con la rúbrica “Se busca artista residente en Hospitalet”. Paula Bozalongo, con un trabajo más narrativo, propone diferentes relatos imaginarios vinculados a elementos identitarios de la ciudad, como la creación de un foro de culturas sustitutivo del Mobile World Congress, o una subasta imaginaria de la muralla de la ciudad.

L’Hospitalet es una ciudad marcada por las cicatrices y fronteras urbanísitcas creadas por las vías del tren, las rieras, las vallas y la construcción, que adquieren una presencia agreste por la alta densidad demográfica de la urbe. De ahí que un segundo ámbito de trabajo entre los y las participantes haya tenido por protagonista la piel física y atmosférica de la ciudad. Sergio Lecuona ha trabajado a partir de los sonidos de las vías del tren, cuyo chirrido aparece como una banda sonora flotante y persistente. Mercedes Pimiento, artista residente en Fase, reivindica las estructuras silentes pero funcionales que configuran la trama urbanística del eje industrial de l’Hospitalet, para acabar rastreando los flujos y canalizaciones del agua en el territorio. Arpi Zohrabyan, por su parte, se fija en las grandes montañas de tierras que se amontonan en los solares en construcción en el corazón del Districte Cultural, interesándose por el impacto físico,medioambiental y social de las construcciones de nueva planta. Desde una mirada más limítrofe, Sara Herrera Dixon y Run Xin Zhou plantean sus proyectos en el perímetro este de la ciudad, tocando con Barcelona, para las constantes sociológicas e identitarias de la frontera y los espacios de intercambio entre municipios. Finalmente, Martiño Lorenzo, centra su indagación en las plazas, a partir de la comparativa entre dos espacios de naturaleza opuesta: la Plaza Española de la Torrassa, rica de vitalidad, y la Plaza Europa, construida para la circulación y concentración de grandes eventos feriales y de negocios. Miradas, todas ellas, que nos ponen frente al alma de una ciudad que, por su alta densidad sociológica, da muestras por doquier de una diversidad cultural que, con sus logros y paradojas, emerge allá donde se articula la adecuada y responsable prospección artística.

About albertmercade

Historiador, crític d'art
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